Calle arriba en el coche violeta de corte américano,se escapó el ladrón dando disparos.Era un enano orejón que coleccionaba colores. Del museo principal habia robado dos azulejos que adornaban el piso del corredor imperial.Lo persiguió un inspector de traje blanco muy blanco, que no podía combinar el  azul y el amarillo, en una bicicleta negra por la avenida industrial.Sin ánimo de alcanzarlo en un semáforo lo halló. Pero tal fue la sorpresa al encontrarlo de frente que al suelo fue a dar el blanco vestido del inspector. Al ver esto el buen ladrón bajó rapido del coche, le disparó una sonrisa y la mano le extendió. Levantandose el valiente, vió teñido en rojo el traje, y así lleno de coraje al delincuente arrestó.

Al terminar la aventura  en un lado de la calle , un ángel revoletaba en un charco de pintura.

Regresar al inicio