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  • El poder de la palabra permanece en el tiempo, atravesando las distancias y construyendo pensamiento. Generando la vida desde la sombra ,donde habitan los recuerdos de lo que todavia no ha sucedido.Yo ,como un silencioso fantasma, me paseo entre los

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Friday 27 january 2012 5 27 /01 /Ene /2012 19:01
Fui a dar clase de pintura a un niño que vive en una casa del barrio El Nogal y antes de empezar la madre me llevó al recibidor y me ofreció un té negro con galletas de sal y me explicó que Lorenzo era un niño especial , que el autismo era una cosa muy común en estos días, que la ciencia avanza mucho en los descubrimientos que hacen sobre estos niños , y que por sobre todo yo debía comprender que no era una enfermedad, sino una condición de vida diferente a la que tenemos los demás. Me dijo que no me preocupara si el niño no quería pintar, que al principio le iba a tomar tiempo conocerme y sentir confianza conmigo, que eso era lo más importante, pero que no me sintiera frustrado si el niño no quería hacer ni un manchón, que eso a veces pasaba, y yo decidí aceptar, aunque nunca había conocido un niño así. La tarde fue eterna, yo trataba de hablarle, pero él no quería escucharme, se tapaba las orejas y pateaba la mesa de dibujo, luego derramó las pinturas y por último se metió un pincel en la nariz, Salí desesperado y por más que intenté tener calma no lo conseguí, le dije a la señora que lo sentía mucho, que no creía que pudiera trabajar con el niño, y que le deseaba mucha suerte. Esa noche llegué a casa sumido en el fracaso, después de tantos años de experiencia como docente en prestigiosas instituciones, creí conocer a todos los niños, pero este me dejó perplejo. Intenté dormir, pero no concilié el sueño hasta que se hizo muy tarde, o mejor muy tempano. Y al cerrar los ojos, me encontré con el niño subido en el balcón de la casa, yo estaba abajo en la calle y desde allí lo escuchaba: ¨Ellos piensan que yo no hablo porque no puedo, y se esfuerzan por hacerme entender cada palabra que pronuncian, esperan que al escuchar la vibración de sus voces mis ojos busquen sus labios o sus manos, para que los pueda comprender. Creen que merecen toda mi atención, y en el fondo no los culpo, después de trece años emitiendo sonidos incompresibles, creen que soy mudo o limitado. No comprendo ese afán desesperado por nombrarlo todo, que una rosa es así, porque ese es su nombre, que el azul es el color del mar y que la noche es buena cuando me voy a dormir. Nunca me gustó darle nombre a las cosas, aunque sea inútil luchar contra esa mala costumbre de enseñarles a los niños a hablar como papá y mamá. Sé que la pobre se desvela cada noche pensando en la solución de mi problema, y se desespera cuando me ve concentrado en ese puntito amarillo de la ventana del patio. Al principio pensaba que miraba mucho afuera, pero lo que me gustó siempre fue el punto amarillo que quedó de la pintura de la puerta y que nadie más parece notar. Lo mismo me pasa con el sonido de las aves, me gustan tanto que una vez quise guardarme una en el bolsillo y cuando se murió me la metí a la boca, para ver si su cantico se quedaba en mi garganta, y todos pensaron que estaba triste o enojado. Gastan miles en terapia y cada semana me hacen nadar durante horas y luego me llevan a la oficina de Julia para que me ponga a pintar, pero ya tengo trece años, y es hora de hacer cosas diferentes, quiero escuchar rock n roll toda la tarde y quiero bailar frente al espejo, y reírme de los pobres que me hablan como si fuera idiota. A veces les doy gusto y los escupo en la cara, para que se den cuenta que estoy vivo. Solo me entristece verla, cuando me peina el cabello se le cristaliza la mirada y puedo verla hasta dentro y adentro llora, porque no entiende la razón de que yo sea yo. Sabe que soy distinto, pero a veces piensa que estoy enfermo, y quiere curarme, celebra cada avance que doy en el mundo en que ella vive y a veces quisiera que fuera ella quien avanzara hacia este lado. La pobre Julia tiene la oficina llena de cuadros con su nombre y se esfuerza por entenderme, si es tan fácil. Yo camino por el mundo que ellos viven, pero vivo en un mundo que ellos solo conocen en sueños, puedo hacer real lo que ellos solo en fantasías contemplan, veo los brazos del viento acariciar a la luna y escucho el llanto de las nubes antes de que empiecen a llorar, si tan solo cerraran más los ojos y la boca, escucharían el universo, yo no quiero ir allá nunca, a mí que me dejen aquí, donde la vida brilla, en el mundo de lo invisible.¨ Esta mañana le llamé a la señora, me preguntó si había cambiado de opinión, le dije que no, pero que tenía un regalo para el niño, y le lleve un Cd de los Stones.
Por carlos cardona - Comunidad: Art-explosion
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Sunday 24 october 2010 7 24 /10 /Oct /2010 05:32

Antes de que el mundo fuera mundo el espíritu que cuida el universo decidió darle vida a la vida, pero en esos oficios  de tan necesaria  concentración, se llevaría el tiempo  que todavía no se había inventado y para  ocuparse sabiamente en lo que tenía que ocuparse y para no descuidar los asuntos que todavía no tenía que cuidar, decidió armarse una banda de acompañantes ejemplares cuya misión sería la de  estar a su servicio por la breve eternidad. Así pues hizo los ángeles, y les puso alas de  águila  calva y les dio cabello rubio  y   a cada uno le encargo algo especial, solo que no les permitía que  charlaran entre ellos, porque tenían que estar atentos a todo lo que iba a suceder en algún momento, apenas el grandísimo maestro del cosmos se pusiera en contacto con su  yo interno para despertar en si toda la creatividad que todavía no existía.

 mientras el creador hacia planes para el universo, los ángeles revoloteaban gastando el tiempo que fue lo primero que se invento Dios para medir que tan rápido podía construir  lo que iba a construir, y en eso que un angelito se ha quedado mirando a una angelita  bonita y prendado de su hermosura  decide romper las reglas y hablar con ella de lo que fuera, acercándose sin temores  ni vergüenzas ni prejuicios porque eso no se había inventado aun, la angelita lo recibió entusiasmada y decidieron inventarse la forma de  quebrantar esa absurda ley de NO  poder hablarse, y se

pasaban el día engolosinados  mirando como los demás revoloteaban, en medio del manto negro de la nada.

Pero cuando Dios se entero de lo que había sucedido gracias a un angelito metido y sinvergüenza que se invento el chisme, decidió que debía castigarlos , porque el amor no se lo podían inventar los ángeles porque ellos no estaban para inventarse esas cosas que le habían sido  reservadas a los humanos y de ese modo a él lo mando a un extremo del universo a que se volviera gordo  y despelucado para que aprendiera y el pobre angelito hervía de la rabia que le daba el castigo pero no pudo hacer nada porque no se iba a levantar contra su creador, así que se  sometió al amargo destino de calentar y alumbrar . 

 A la angelita  enamorada Dios la mando para el otro lado, para que  se congelara del frio que  produce la soledad  y justo en medio decidió hacer un planeta, para que los dos no pudieran verse por más vueltas que dieran.

Pero los astutos y jóvenes amantes se las ingeniaron para poderse encontrar de cuando en cuando y desde ese día hasta hoy cada vez que ellos se abrazan, en la tierra los humanos desprevenidos creemos que hay  un eclipse.

Por carlos cardona
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Sunday 24 october 2010 7 24 /10 /Oct /2010 05:30

El hilo de los astros seduce a Prometeo que teje el destino de los hombres, encadenando sucesos en el horóscopo sagrado de los  sabios babilonios. 

                                                 Un hombre abre la revista que en la última página le habla del futuro con una voz dulce que  le canta en el oído y se anima a llamar a Tatiana. Tatiana Cuando llega  sentada en la sala  mientras espera una aromática de frutas que el hombre diligente prepara en la cocina, nota la revista  puesta sobre la mesa y en la misma ultima pagina escucha una voz que le advierte del futuro y de inmediato se agudizan sus sentidos para estar alerta ante cualquier evento. Llega la aromática y la conversación fluye, el trata de ser amable y divertido, preparando el ambiente para lanzar la propuesta, ella escucha  atentamente cada palabra intentando descubrir la intención de su anfitrión.

Sobra hablar, se sienta al lado de Tatiana y luego de establecer el contacto visual apropiado se acerca tímidamente hasta ese espacio en el que el limite es tan solo de escasos centímetros entre los labios.                                                                            Tatiana respira honda y retira el rostro negando el beso, explica que tal vez no es el momento para empezar algo, que esta un poco confundida para tomar decisiones en ese momento. El hombre inclina su mirada y persigue  la línea  que se dibuja en la alfombra, ella se levanta y se despide con la voz soltando  el aire entrecortado que no puede contenerse en su garganta.

 Prometeo mira a Pandora, le da un beso y sonríe

Por carlos cardona
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Sunday 24 october 2010 7 24 /10 /Oct /2010 05:26

 Silencio acostumbraba pasearse por los lugares escondidos que el olvido visitaba en los rincones del tiempo.

Antes que Febrero amaneciera, Silencio  cansado se detuvo a pensar en  las palabras que casi nunca pronunciaba porque le daban miedo.  Encontró  Llanto sentado en la mesa del café , de la calle  de la distancia, donde  se tomaba el último sorbo de amargura y soledad, pero  Silencio  seguía detenido y no quiso decir nada, siguió pensando en las palabras y esperaba que una hoja estacionaria de otoño abandonara  la  rama de un árbol para viajar hasta sus pies.

Por carlos cardona
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Sunday 9 may 2010 7 09 /05 /May /2010 19:51

La casa no es pequeña, Santiago creció ahí, y cada rincón tiene una historia. Seis habitaciones, una abajo en la parte de atrás, después del patio, para el servicio, con un baño. Arriba las otras cinco, cuatro alrededor de una pequeña sala que siempre fue para la tele, y al fondo, justo encima de la habitación del servicio, una que sirve de estudio. La ventana de la  principal  mira  hacia  la calle y también tiene un baño privado. El baño  para uso común está del otro lado y su ventana  de vidrio martillado separa la intimidad, del resto del mundo que  se escucha afuera.

 La primera vez Isabel  atravesó la puerta del jardín y después de oler las astromelias  y las margaritas cruzó la de la entrada principal y cuando vio el tamaño de la sala  y la lámpara que colgaba del techo  alumbrando con ocho luces  el piso de mármol en el que su vestido podía reflejarse , supo que Santiago no era un hombre pobre y que su familia  no iba a estar de acuerdo  con la relación que estaba a punto de formalizarse, sin embargo Santiago tuvo la habilidad de convencerla de que  si así fuera ,  aquello no tendría ninguna importancia y que lo único que realmente importaba era que ellos habían decidió compartir la vida.¨ Un matrimonio muy joven¨ pensaría cualquiera, pero Santiago a fuerza de vivir prematuramente había alcanzado una madurez  que le permitía certeramente  tomar decisiones  de gran relevancia .Después de la muerte de  don Tomás, Santiago se hizo cargo de todo, administraba el local  en el centro y acompañaba tiernamente a  doña Leonor  todas las tardes , leyendo junto a la ventana ,mientras ella tejía en croché lo que aprendía de una revista de publicación mensual que sin falta Santiago compraba en los primeros días de cada mes .

Se conocieron en la universidad,  se hicieron buenos amigos, luego el amor y ahora cada mañana se miran a los ojos cuando despiertan ocupando la habitación principal de esa casa que siempre fue tan importante para Santiago en la que  su madre ya no teje. Isabel se levanta de la cama y se asoma  por el vidrio para ver abajo en el jardín las astromelias que todavía huelen a  lo que  olían  el primer día y de eso ya diez años. El teléfono suena  y Santiago se niega a contestar, Isabel agarra el auricular y alegre saluda a la tía  Martina que hace tiempo no llamaba , su cara habla por ella antes que sus palabras y en un tono suave dice que sí, que por supuesto, que  tendrá que hablar con Santiago, pero que no habrá problema. Luego la explicación: “Era la tía Martina, dijo que  Manuel  se volvió loco, que la  agarro a patadas  y que  ella y Laura se vienen para acá, yo le dije que si, como le voy a decir que no a tu tía Martina, que tanto te quiere.” Santiago mira inconforme a la dulce   Isabel que no sabe negarse cuando alguien necesita ayuda y después de decirle  que está bien aunque eso no es problema de ellos, le pide que vuelva a la cama y que se queden cinco minutos más.

Martina llega a las doce y media, en el rostro se le dibuja la amargura de veinte años de  terrible matrimonio con un hombre alcoholizado que no se respeta ni a sí mismo. Laurita se aferra a Isabel apenas  abre la puerta y Martina  agacha la cara y  acepta cuando Isabel le indica las escaleras para que suba al segundo piso y se ubique en una habitación. A Laurita le gusta ir al jardín interior, junto al patio de ropas a jugar con el san Bernardo   que Santiago compró  en la feria de animales antes que ella naciera. Isabel prepara el café y espera a que Martina baje para contarle los detalles de lo ocurrido con Manuel. Cuando llega la noche Santiago avisa su llegada tocando la campana de una bicicleta que trae para Laurita. No hace falta que tía Martina pronuncie palabra alguna Santiago no acepta  razones, porque no las necesita, no le interesa saber nada, solo basta saber que ella precisa  quedarse en casa y que ellos han aceptado recibirla eso es todo. Los días avanzan en calma, Laurita se acomoda tranquilamente, Martina ayuda con los quehaceres  y la buena de Isabel cocina para todos, mientras encuentra el tiempo para llevar su negocio de ventas por internet que ha tenido tan buen resultado en tan poco tiempo, como decía el anuncio que le llego al e-mail. Santiago toma la ruta rápida hasta el centro en la mañana y en la tarde agarra un taxi para no perderse el café que Isabel acostumbra preparar con tanta dedicación.

 

Los días persiguen el tiempo en las esquinas de la ciudad que grita y en aquella casa Isabel, Martina, Laurita y Santiago viven en perfecta armonía y ya se van acostumbrando a compartir los rincones, los pasillos y la vida. Y conforme el tiempo avanza Laurita se convierte en Laura y la casa se hace más pequeña cuando el primo José viene a estudiar a la ciudad y necesita alojamiento al igual que Andrés el sobrino de Isabel y la buena de Marta que sufrió un accidente en agosto pasado y necesita atenciones, que en su solitaria casa no puede recibir de nadie y que en cambio aquí junto a su hermana Chavelita va a encontrar sin reservas. Después Rodrigo el padre de Andrés cuando se quedo sin empleo vino a buscar la promesa de un futuro inexistente en la capital de las oportunidades negadas. Y así fueron llegando en una transición que se volvió costumbre y que forzosamente hizo que todo fuera distinto para ese matrimonio que un día atravesó la puerta y saludó la intimidad de una gran casa que habrían de compartir solo con su infinita felicidad. Pero cada vez era más difícil negarse a la petición de un pariente que se encontraba en apuros y necesitaba solo un techo, a demás nada se pierde si se comparte un poco de la casa , es muy grande y hay espacio para todos, cada vez menos, pero hay.



Al baño de uso común se entra con el tiempo contado , gracias a un cronometro - alarma , que gentilmente Andrés instaló y que se activa cuando alguien abre la puerta , contando tres minutos antes de empezar a sonar como si fuera la alarma del juicio final lo que resulta completamente molesto para el que este adentro obligándolo a salir

La tarde que ve  desaparecer al sol, el san Bernardo que Santiago había comprado en la feria de animales antes que naciera Laurita que ya era Laura, encuentra  abierta la puerta del jardín interior, camina dentro de la casa y llega hasta la puerta principal que también está abierta, y sin vacilaciones sigue avanzando hasta encontrar la puerta del jardín delantero  que no presenta resistencia para que salga a andar por el barrio sin regresar  ya más. Rodrigo que se fuma un cigarrillo en la calle no se da por enterado del paso del perro, y eso que los de esa raza no son pequeños, tales serán sus meditaciones  o sus desvaríos.

El frio de la madrugada  se le mete en los huesos, ya es demasiado tarde para encontrarlo, y "debe" regresar a casa, `porque "debe" despertarse temprano, `porque "debe" ir a la oficina, porque "debe" continuar con sus asuntos, porque "debe"  y está cansado de deber.

 

Al atravesar la puerta principal siente un olor desagradable, un aire húmedo que no le gusta, pero no le presta atención y va a su cuarto, se quita la ropa y busca el cuerpo de esa mujer que duerme junto a él hace ya quince años, se mete en la cama y se detiene a mirarla, el cabello negro que acaricia la mejilla clara, y las pestañas largas, protegiendo el sueño. Ya no recuerda cuando fue la última vez que la amo sin preocuparse por el ruido, al principio pensaban que a estas alturas estarían  disfrutando unas merecidas vacaciones en alguna playa europea, porque habían decidido no tener hijos y se iban a dedicar a crecer profesionalmente y a viajar y a amarse  para compartir su amor sin limitaciones hasta que el tiempo los alcanzara, y detenerse en la melancolía de encontrarse en la mirada del otro sin que haya nadie al rededor.

El olor es insoportable, baja por las escaleras y como un sabueso persigue la fuente de ese aire que se le mete por la nariz, Judas lo mira, en el cuadro de la ultima cena que  decora el comedor, una litografía que consiguió en un almacén del centro por unas pocas monedas y que a sus espaldas ocultaba  una mancha en la pared. Se arma de estuco y pintura, dispuesto a arreglar el problema, raspa la pared con una espátula y  al terminar de rasparla lanza una mirada hasta la caja de herramientas.

 

El primer grito se escucha a las cinco y media , cuando Andrés baja a hacer el desayuno y encuentra la puerta  principal tapiada de cemento, al igual que las ventanas y la puerta del jardín interior, ese grito desesperado pone en pie al resto de la casa que pocos segundos después se da cuenta de que no hay ni un agujero por donde asomarse a la calle , unos gritan, otros murmuran , Isabel escucha  y sigue  el ruido  de la alarma y  el que hace una voz sollozante desde el baño común en el segundo piso , ahí está tirado bajo el marco de la ventana el  secuestrador. Santiago llora, porque se ha terminado el cemento y no puede tapar esa última ventana de vidrio martillado que separa  al baño del resto del mundo.

Todos lo maldicen. Le gritan que es un loco, lo mandan al demonio y uno a uno luego de romper el vidrio, saltan por esa ventana hacia la calle y de ahí a la libertad.

Laura y Laurita le dan una última mirada antes de saltar, Isabel lo abraza, y el murmura suavemente:” Al fin solos"

 

 

 

Por carlos cardona
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